Recensión de Joan Teixidó Saballs, La acogida al profesorado de nueva incorporación

Recensión de Joan Teixidó Saballs, La acogida al profesorado de nueva incorporación, Graó, Barcelona, 2009, 198 pp. Publicada en Estudios sobre Educación, nº 18, 2010, pp. 309-312

María Rosa Espot
“¡Bienvenido! ¡Bienvenida!” son las palabras con las que Joan Teixidó Saballs abre este libro que presenta la acogida como un reto colectivo y que invita a conocer en profundidad los procesos de acogida al profesorado en los centros educativos. Como indica el autor, esta publicación paradójicamente está centrada en el proceso de acogida de quienes son los principales agentes de acogida de los alumnos y las familias en los centros educativos: los profesores. El objetivo principal de este texto es aportar ideas, pautas de actuación e instrumentos que favorezcan el desarrollo exitoso de este proceso.

El libro, organizado en siete capítulos, parte de una investigación realizada por el Grup de Recerca en Organització de Centres (GROC), formado por veinticinco docentes y directivos de centros educativos de las comarcas de Girona, que Teixidó describe en el capítulo primero. En el capítulo segundo, tras recordar que la mayoría de los docentes ingresan en los centros educativos sin saber lo que tendrán que hacer y sin estar preparados para ello, el autor destaca el “shock” del profesor neófito ante la realidad con la que se encuentra en su primera toma de contacto con el centro. En esta situación es necesario ayudarle a incorporarse e integrarse al centro de una manera paulatina, es decir, primero acomodándose para después ir adaptándose a los hábitos y modos de actuar propios de la institución. Si esto se consigue —afirma Teixidó—, el proceso “incide positivamente” (p. 21) por una parte en el clima, buen funcionamiento y progreso del centro; y por otra, en la mejora personal del profesor en relación a su tarea educativa. En este sentido, el proceso de acogida —concluye— puede entenderse como un servicio a la institución y a la vez al propio profesor.

Con una acertada dosis de realismo, Teixidó advierte que “la acogida se realiza simultáneamente a la actividad cotidiana del centro” (p. 43). Por lo tanto, el plan de acogida necesariamente debe contar con la realidad particular de cada centro y con un recurso escaso en las escuelas: el tiempo. Tiempo tanto para preparar el plan como para ejecutarlo. El proceso de acogida —subraya el autor— en modo alguno puede dejarse en manos de la improvisación. En consecuencia, la acogida debe ser planificada, sistemática que no rígida, organizada, no en manos del voluntarismo, con actuaciones privadas y otras públicas, y combinando escenarios formales e informales.

Planificar el proceso de acogida supone determinar los objetivos, los contenidos, la metodología, la temporalización, los materiales, los agentes, los destinatarios. Todo esto —sugiere el autor, en el capítulo tercero— “puede recogerse en un documento formal o no” (p. 60). Ahora bien, en todo caso debe ser un documento operativo, útil, claro, de lectura intuitiva, breve y vivo, es decir, actualizable año a año. Por otra parte, con gran acierto Teixidó recomienda evitar llenar al recién llegado de papeles que probablemente nunca leerá y no atiborrarle con un exceso de información de difícil asimilación.

En el capítulo cuarto, Teixidó presenta una propuesta de actuaciones —entrevistas, reuniones, presentaciones, visitas a las instalaciones, actuaciones de acompañamiento como es el mentorazgo— y de contenidos tanto de aspecto organizativo como didáctico, que parece necesario abordar. El autor considera que el proceso de acogida es un reto compartido por diversas personas. Por este motivo destaca “la conveniencia de delimitar funciones y repartir responsabilidades” (p.105) y así garantizar que un trabajo de todos no se convierta en un trabajo de nadie. Asimismo, considera diversos aspectos temporales del plan de acogida —número de sesiones, en qué momento, tiempo que debe invertirse, calendario— y algunos materiales que pueden facilitar el proceso como, por ejemplo, un documento en el que se establezcan las actividades, su planificación y calendario.

Pero para Teixidó la acogida al profesorado es más que todo un proceso. Se trata de “lograr la comunicación efectiva, la generación de un sentimiento de confianza, de afecto, entre el recién llegado y quienes les acogen” (p. 121). Desde esta perspectiva, en el capítulo quinto el autor centra la atención en algunos aspectos relacionales que el equipo de acogida debe tener en cuenta: generar un clima de acogida, traspasar —con prudencia y respeto a la intimidad— la dimensión profesional, poner atención a las normas sociales, adecuar el lenguaje al contexto y al destinatario, poner atención a la comunicación no verbal, respetar los turnos de habla. Los últimos epígrafes del capítulo Teixidó los destina a destacar la importancia de la formación y cohesión del equipo de acogida, así como la necesidad de que una persona asuma el liderazgo del grupo.

En el capítulo sexto el autor dirige su mirada hacia las percepciones, sensaciones y valoraciones de los profesores neófitos en relación a la acogida que se les dispensa a su llegada a la escuela. En este sentido, describe las primeras impresiones, los temores y las inseguridades y lo que más valoran: que el centro cuente con un programa de acogida, contar con un maestro de referencia, el conocimiento de los hábitos básicos de funcionamiento del centro y la dosificación de la información. En el capítulo séptimo y último, eminentemente práctico, Teixidó da cuenta de los aspectos diferenciales de la acogida según se desarrolle en un centro de educación infantil (0-3 años), un centro de educación infantil y primaria, un instituto de educación secundaria o un departamento universitario. El libro se cierra con un listado bibliográfico.

Se trata de un libro bien editado, claro y bien estructurado. En el cuerpo del texto el autor intercala —encuadrándolos— el testimonio de diversos profesores neófitos, que ayudan al lector a hacerse cargo de la situación por la que realmente pasa el profesor recién llegado al centro educativo. De este modo el autor logra destacar la importancia de que todo centro se dote de un programa de acogida al profesorado recién incorporado. De acuerdo con su principal objetivo, esta publicación consigue aportar numerosas ideas y pautas de actuación para organizar y llevar a cabo de manera satisfactoria un plan de acogida al profesorado de nueva incorporación.